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"L'Arche" de François Schuiten






El espectacular mural “L’Arche”, diseñado por el célebre artista belga François Schuiten y pintado en el muro por el especialista en pintura monumental Alexandre Obolensky, es uno de los frescos más recientes que decoran paredes olvidadas en Bruselas. Inaugurado el 21 de junio del 2013, el mural se encuentra situado en la chaussée d’Ixelles, cerca de la plaza Flagey. Pero, como está alejado del centro de la capital belga, escapa a muchos turistas.

El mural muestra un gran crucero transtatlántico con una frondosa selva en su cubierta surgiendo en medio de los techos de la ciudad. La captivadora imagen comparte la particular estética del mundo fantástico de las “Cités obscures”, una serie de culto en el mundo del comic, creada por François Schuiten y Benoît Peeters.


“L’Arche” forma parte del proyecto Redibuja Ixelles y en la realización del mural ha colaborado la libreria Brüsel Flagey, especializada en comics, así como el Ayuntamiento de Ixelles (uno de los municipios que forman la capital belga), Atrium y Bruselas Capital.








La ira de la crisis



Una masiva manifestación, para los cánones de Bruselas, con más de 30.000 participantes (50.000, según los sindicatos), recorrió el pasado 4 de abril las calles del centro de la capital belga y del distrito de la instituciones de la Unión Europea (UE) para protestar una vez más contra la política de ajustes y recortes impuesta por la Comisión Europea contra la crisis y para defender otra política económica afavor del empleo y de la igualdad social.

La manifestación, convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), fue fundamentalmente pacífica. Pero junto a las instituciones europeas se produjeron violentos incidentes con las fuerzas de la policía, protagonizados principalmente por trabadores de los diferentes puertos de Flandes y que reflejan la rabia generada por la crisis y su secuela interminable de ajustes laborales, recortes salariales y reducción de la protección social.

A continuación, van unas cuantas fotos de esos enfrentamientos, que colapsaron la zona junto al Consejo de Ministros de la UE, la Comisión Europea y el Servicio Exterior de la UE.

  













Más información sobre libros, blogs:   http://www.eliseooliveras.com/


Más fotos en:   https://www.flickr.com/photos/eliseo-oliveras/

San Nicolás, acusado de racista



La actual obsesión por los políticamente correcto y la creciente fiebre de prohibir que han invadido Europa han colocado a San Nicolás en la picota, acusado de racista por tener como ayudante a Zwarte Piet (Pedro Negro). El Alto Comisariado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha enviado una misión de inspección a Holanda para investigar las denuncias formuladas por algunas asociaciones holandesas vinculadas a ciudadanos originarios de las antiguas colonias de las Antillas de que la tradicional figura folklórica del ayudante de San Nicolás "perpetúa los estereotipos de que la población africana o las personas de origen africano aparecen como ciudadanos de segunda clase". La investigación de este grupo de la ONU, cuyas conclusiones están previstas para este mes de noviembre del 2013, han enturbiado ya la preparación de los festejos anuales de la triunfal llegada de San Nicolás el 17 de noviembre en Amsterdam y su reparto de regalos entre los niños la noche del 5 al 6 de diciembre.

San Nicolás, antecesor de Santa Claus y de Papa Noël, es una figura muy popular como distribuidor de los regalos en numerosos países europeos, como Holanda, Bélgica, Alemania y el norte de Francia (Flandes francés, Alsacia y Lorraine). La llegada de San Nicolás en barco procedente de España a Amsterdam es un acontecimiento retransmitido en directo por la televisión holandesa y es un fenómeno socio-cultural en el que participan más de 300.000 personas en esa ciudad. San Nicolás, con abundante barba blanca, va vestido con la túnica y la mitra roja de un obispo, mientras que Zwarte Piet, con la cara pintada de negro y una peluca de cabello negro rizado, lleva una vestimenta de paje medieval. Esos festejos son los equivalentes a de los Reyes Magos en España e incluyen la visita de San Nicolás y sus pajes a las escuelas y la entrega de cartas con peticiones de los niños.

La inspección del Alto Comisariado y las declaraciones de la ponente del grupo de trabajo de la ONU, la jamaicana Verene Shepherd, de que debería prohibirse la figura de Zwarte Piet porque "es un símbolo del retorno al esclavismo" han causado conmoción en Holanda y han abierto una encendida polémica con debates en la televisión, la radio y la prensa escrita. Aunque la polémica sólo afecta de momento a Holanda, donde desde finales de los 80 resurge la controversia de forma regular, el debate es seguido con atención desde Bélgica, donde San Nicolás comparte el mismo ayudante, aunque en la Bélgica francófona se le denomina Père Fouettard (Padre azotador), porque también castiga a los niños que se han portado mal.

Mientras una minoría de holandeses piensa que habría que adaptar el aspecto de Zwarte Piet para que no pudiera ofender a la población de origen africano, otros defienden blindar la tradición concediéndole la categoría de patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Los sondeos revelan que el 91% de los holandeses no asocian la figura de Zwarte Piet al esclavismo y se oponen a modificar su apariencia. En algunas ciudades, como en La Haya el pasado 26 de octubre, ha habido incluso manifestaciones en defensa del mantenimiento de Zwarte Piet y en contra de la investigación de la ONU.

El alcalde de Amsterdam, Eberhard van der Laan, anunció el pasado 30 de octubre, que la solemne llegada de San Nicolás y de una cuarentena de sus ayudantes Zwarte Piet a Amsterdam se celebrará el próximo 17 de noviembre según estaba previsto, a pesar de la investigación de la ONU y de la veintena de denuncias recibidas en el ayuntamiento pidiendo que se anulara el acto o que se prohibiera la presencia de los Zwarte Piet.

Ante la polémica, el primer ministro holandés, el liberal Mark Rutte, comentó que simplemente "Zwarte Piet es negro", como su nombre indica, y su socio de coalición gubernamental, el líder del Partido Laborista, Diederik Samsom, señaló que la controversia ha sido creada por personas que tiene mucho tiempo libre. Por su parte, el líder del populista Partido de la Libertad, Geert Wilders, señaló que antes que prohibir al ayudante de San Nicolás habría que "prohibir la ONU". Muchos holandeses han intentado defender la cara pintada de negro de Zwarte Piet atribuyéndola a la negrura del hollín acumulado al bajar por las chimeneas para depositar los regalos para los niños.

En las tradiciones más antiguas, San Nicolás aparecía ayudado en sus tareas por una figura demoniaca a la que había vencido o por un personaje de apariencia árabe. Su aspecto actual arranca del libro "San Nicolás y su ayudante", escrito en 1845 por Jan Schenkman, maestro en una escuela de Amsterdam. En ese libro le confirió al ayudante de San Nicolás la apariencia de un paje medieval español de aspecto arabizante. En las ediciones posteriores apareció por primera vez el nombre Piet y el color de su piel se oscureció hasta su aspecto africano actual. Ese libro siguió imprimiéndose hasta 1950 y el folklore alrededor de San Nicolás quedó fijado en Holanda a principios de siglo XX con un Zwarte Piet negro, convertido en un amigo de los niños, a los que reparte golosinas que extrae de su saco.

Una versión más corta fue publicada en El Periódico el 8 de noviembre del 2013

Homenaje belga a Ferrer i Guardia


Como cada año, el 13 de octubre, al cumplirse el aniversario del fusilamiento en  1909 en Montjuich del pedagogo catalán Francisco Ferrer Guardia, se depositan ramos y coronas de flores ante la estatua erigida en Bruselas en homenaje al mártir de la libertad de pensamiento por parte de la escuela universitaria que lleva su nombre, de los alumnos de la vecina Universidad Libre de Bruselas (ULB) y de los círculos de libre pensamiento de la capital belga.

Monumento a Francisco Ferrer i Guardia
Ferrer Guardia también recibe otro homenaje anual por parte de los alumnos de la ULB, coincidiendo con la celebración del aniversario de la fundación de la universidad laica de Bruselas, el 20 de noviembre. Un homenaje que ya se producía cuando la estatua se encontraba en el centro de la ciudad y no, como ahora, junto a los edificios universitarios.

La veneración y el respeto belga por la figura del insigne pedagogo racionalista, víctima de la represión y de un juicio sumarísimo del Gobierno autoritario de Antonio Maura, contrasta con el olvido general entre la población que padece en España y con la viva hostilidad contra él que aún muestran hoy en día las fuerzas conservadoras españolas y catalanas.

El simbolismo de la figura del fundador de la Escuela Moderna y su laicismo es tan relevante e incómodo para las fuerzas políticas conservadoras que un siglo después de su fusilamiento todavía intentan denigran su labor y su persona en España, como ocurrió con la serie de artículos y libros publicados coincidiendo con la celebración del centenario de la sublevación popular de Barcelona que se produjo en julio de 1909 contra las levas forzosas del ejército entre la clase trabajadora para obtener carne de cañón en la guerra colonial de Marruecos y que ha pasado a la historia como la Semana Trágica.

Su detención, juicio y fusilamiento por las autoridades, acusándolo falsamente de ser el instigador de la revuelta, despertó una ola general de indignación por toda Europa, con innumerables denuncias de intelectuales, protestas, manifestaciones, huelgas e incluso ataques a alguna sede diplomática.

A pesar de la activa oposición de las autoridades españolas, la capital belga erigió de inmediato por suscripción popular un monumento en su memoria, mientras que las fuerzas políticas conservadoras catalanas lograron retrasar hasta 1990 que Barcelona recordara al pedagogo con un monumento escondido en Montjuich, que es una réplica del erigido en Bruselas en 1911.
         
La estatua de Ferrer Guardia se encuentra desde 1984 en la avenida Franklin Roosevelt, mirando al edificio histórico de la Universidad Libre de Bruselas (ULB), a donde se trasladó coincidiendo con el 75 aniversario de su fusilamiento. El monumento es una figura humana levantando una antorcha hacia el cielo, que simboliza la llama de la libertad de pensamiento y la luz que aporta el conocimiento racional.

Detalle del alegato del capitán defensor en el juicio de 1909

En el pedestal, una inscripción recuerda su fusilamiento como "mártir de la libertad de conciencia". Más abajo se reproduce un párrafo de una de sus cartas: "La enseñanza racionalista puede y debe todo discutir, colocando a los niños en la vía simple y directa de la investigación personal".

En la parte posterior se reproducen unas frases del abogado militar defensor de Ferrer Guardia, el capitán Galcerán, en las que denunció el 9 de octubre de 1909 durante su alegato que el juicio “en ningún momento había buscado la verdad”.
         
Hasta principios de los años 60, los estudiantes de la ULB desfilaban el día del aniversario de la fundación de la universidad, ante la estatua de Ferrer Guardia en sus anteriores emplazamientos en la ciudad, como homenaje a quien simboliza "la defensa de la libertad intelectual". Las ceremonias han cambiado desde entonces, pero siempre finalizan con la colocación de flores al pie del monumento.
         
La estatua fue retirada de su emplazamiento original detrás de la plaza Sainte Catherine en 1915 por el ejército ocupante alemán, en un gesto hacia el Gobierno español y al rey Alfonso XIII, quien en 1912 rechazó visitar Bélgica debido a los homenajes al pedagogo.

Tras la Primera Guerra Mundial y pese a las nuevas maniobras de España contra el monumento, la estatua fue recolocada en 1919. No obstante, como concesión a las autoridades españolas, se suprimió el nombre Francisco Ferrer Guardia y la placa denunciando el falso juicio que lo condenó, transformándose en un homenaje a la libertad de conciencia.

La estatua no recuperó el nombre del pedagogo hasta después de la caída de la monarquía española en 1931. En la impresionante ceremonia de traslado de la estatua frente a la ULB en 1984, el rector lamentó que no asistiera a la misma ningún representante de la España democrática, a pesar de que en esa época el PSOE gobernaba con mayoría absoluta. La tragedia de Ferrer Guardia es que la derecha y el oscurantismo lo mantienen como un personaje maldito en su propio país, mientras es venerado en Europa, con calles a su nombre, por ejemplo, en unas 60 ciudades francesas.



Jazz por todas partes

Jazz en las plazas, jazz en los cafés, en los clubes, en los restaurantes, en los hoteles, jazz por todas partes. Como cada año, durante tres días del último fin de semana de mayo, los habitantes de Bruselas se entregaron con entusiasmo al tradicional Maratón de Jazz de la ciudad, quizá para olvidar la parálisis política que arrastra el país y de la que no se ve ninguna salida.

Solo del trompeta de la Beat 'n Blow Brass Band
Este año, la nueva meteorología del cambio climático, se apiadó de los ciudadanos y dejó de llover justo cuando iban a comenzar las primeras grandes actuaciones en la calle al final de la tarde del viernes. Otros años, la lluvia fue menos clemente, desluciendo el desarrollo del macrofestival musical y obligando a la gente a protegerse bajo un paraguas.

Más de 700 músicos participaron en los más de cien conciertos gratuitos celebrados en lugares emblemáticos de la ciudad, como la Grand-Place, la plaza Sainte-Catherine, la plaza del Sablon y la plaza Fernand Coq i en la miríada de locales que participan en el maratón jazzístico.

Desde el viernes 27 de mayo por la tarde hasta el domingo 29 de mayo por la noche, todos los que viven en Bruselas i los numerosos visitantes recorrieron el centro de la ciudad a la búsqueda de los sucesivos conciertos al aire libre o en los abarrotados locales, según sus preferencias: jazz tradicional, jazz moderno, latino, funk, blues o world. Hubo para todos los gustos.

Saxo de la Beat'n Blow Brass Band
Por segundo año consecutivo, el viernes por la noche se celebró con un nuevo inmenso éxito un gran baile al ritmo del swing y del rockabilly en el local La Tentación, un popular centro dedicado a promover la cultura gallega en la capital belga.

Los más pequeños, como ya se ha convertido en tradicional desde hace cinco años, tienen una programación específica la mañana del sábado en la plaza del Sablon, con conciertos, talleres de iniciación musical, maquillajes i juegos.

Bélgica está directamente asociada al jazz desde sus mismos orígenes, ya que fue precisamente un belga, Adolphe Sax, nacido en Dinant, en el corazón de Valonia, el que inventó el saxofón alrededor de 1840. Este instrumento se convirtió en la pieza central de los nuevos ritmos que surgieron al otro lado del Atlántico, aunque inicialmente su creador lo había diseñando para que se integrara en las orquestas sinfónicas.

Joven promesa en el Maratón de Jazz
La afición belga al jazz arrancó con fuerza después de la Primera Guerra Mundial, cuando la nueva música llegó en 1918 gracias a las fuerzas expedicionarias liberadoras norteamericanas. A pesar de que en los años 30 aparecieron las primeras “Big Bands” belgas, fue paradójicamente durante la ocupación nazi que el jazz recibió un nuevo impulso. A pesar de que estaba oficialmente prohibido por el régimen hitleriano o quizás por esa misma razón, se tocaba y se bailaba por todas partes en Bruselas y Lieja, e incluso llegaron a realizarse grabaciones durante esos aciagos años.

La liberación de la ocupación nazi generó un nuevo entusiasmo popular por el jazz. No obstante, a partir de los años 50 el jazz quedó arrinconado por el rock and roll, la música suramericana i la canción francesa. No fue hasta finales de los 80 cuando el jazz comenzó a recuperar el espacio perdido en Bélgica.

El Maratón de Jazz de Bruselas (que esté año ha celebrado su 16 edición), la apertura en los últimos años de nuevos locales (Sounds Jazz Club, Jazz Station, The Music Village, Espace Flagey) y la proliferación de grupos e interpretes muestran el renovado vigor del jazz en la capital belga.       

Escapada turística a Bruselas


Bruselas, capital de la Europa reunificada y de un país fracturado, merece una escapada, corta o larga. Más allá de las instituciones europeas, la antigua capital del imperio donde no se ponía nunca el sol de Carlos I (V para Bélgica) nunca deja de sorprender al visitante ocasional o al incorregible reincidente.



Grand-Place de Bruselas con la alfombra floral del 15 de agosto
Pese a las desoladoras heridas arquitectónicas dejadas por el urbanismo salvaje de la posguerra, Bruselas conserva encantos para seducir a todo tipo de viajero, desde al apasionado del arte y la arquitectura al exigente gourmet, pasando por el amante de la cerveza o el chocolate, el escudriñador de mercadillos, el aficionado al cómic y el noctámbulo impenitente.





La primavera y el verano son el momento ideal para visitar Bruselas, ya que los días son más largos y luminosos y la ciudad alberga multitud de certámenes musicales y culturales.Pero también el invierno tiene sus encantos, con su mercado navideño y la ciudad engalanada, a pesar del frío, la grisaille y la frecuente lluvia.





Atomium en Heysel
La visita de la capital belga debe empezar por la Grand-Place, el majestuoso conjunto de edificios que maravilló a Victor Hugo y que es considerada como una de las plazas más bellas del mundo.


La Grand-Place hay que visitarla por la mañana cuando el sol hace resplandecer los dorados de las majestuosas casas de los gremios que rodean al impresionante ayuntamiento gótico y su vertiginosa torre de 96 metros de altura. Pero también hay que volver por la noche para dejarse subyugar por el aspecto misterioso y mágico que confieren las sombras y las luces a los contornos y relieves de los edificios.




Las terrazas y cafés de la Grand-Place constituyen un lugar ideal para empezar a descubrir y degustar alguno de los más de 250 tipos de cerveza que existen en Bélgica. Quienes deseen profundizar sus conocimientos sobre esta verdadera pasión belga pueden visitar el Museo de la Cerveza en la antigua casa gremial de los cerveceros, situada en un ángulo de la plaza.





Cerca de la Grand-Place se encuentra la estatuilla del célebre Mannequen Pis, que simboliza el espíritu rebelde de la ciudad y que cuenta con un guardarropa de más de 800 trajes distintos, incluido el del equipo del Barça y el traje tradicional catalán.





Parque del Cincuentenario
Para ir hasta la catedral gótica de San Miguel y Santa Gudula desde la Grand-Place es aconsejable usar las señoriales Galerías Reales de Saint-Hubert, que desde su inauguración en 1847 se han convertido en un enclave clásico de la ciudad.


Las galerías, con sus tiendas, librerías, cafés, restaurantes, su teatro y su cine, son un lugar de paso casi obligado para cualquiera que se desplaza por el centro de la ciudad. En su extremo más próximo a la catedral está un popular y antiguo café de nombre llamativo –A la Mort Subite (A la Muerte Súbita)– en honor a la marca de cerveza con la misma denominación.




Puerta de Art Nouveau
Otra zona del centro de visita obligada es el barrio del Sablon, al que se puede llegar andando desde la Grand-Place. El barrio está dominado por la iglesia gótica de Nuestra Señora del Sablon, considerada como uno de los más bellos edificios del gótico flamígero de Bélgica.


Cerca de la iglesia se encuentran el museo de Bellas Artes, el novísimo museo Magritte y el Palacio de Bellas Artes (Bozar) con sus variadas exposiciones temporales, sala de conciertos, teatro y la filmoteca.

El Sablon está repleto de tiendas de antigüedades y galerías de arte y los sábados y domingos se celebra un mercandillo de antigüedades en la plaza. Un poco más allá, a partir de la iglesia gótica de Nuestra Señora de la Capilla, se extiende el popular barrio de Marolles, que cuenta con un muy concurrido mercadillo diario de lance, con objetos y muebles viejos, discos, libros, ropa y todo tipo de cachivaches.





Encima de Marolles se levanta imponente el gigantesco Palacio de Justicia, uno de los edificios más grandes del mundo. De estilo clásico grecorromano, merece una visita (de lunes a viernes) por sus dimensiones colosales.


Mural con personajes del mundo del comic 
El Atomium, el símbolo de la Exposición Universal de 1958, es otro de los referentes de Bruselas, aunque se encuentra en un extremo de la ciudad y hay que utilizar el metro (estación de Heysel) para poder contemplarlo de cerca.




Para los amantes de la arquitectura, existen diferentes rutas a través de la ciudad para admirar los edificios del Art Nouveau. También existe una ruta a partir del Museo del Comic (Centre Belge de la Bande Dessinée) para recorrer los grandes murales pintados con personajes de las historietas gráficas que están desperdigados por la ciudad. El mismo museo es un edificio emblemático del Art Noveau de Victor Horta.





Si el tiempo no acompaña, merecen una visita en el parque del Cincuentenario los museos de Arte e Historia por su colección arqueológica y antropológica, el Autoworld por su colección de automóviles antiguos o el del Ejército por colección de aviones antiguos y modernos.


Bruselas es también una ciudad de contrastes sociales y étnicos. En la zona de la estación de Midi y entre el Parvis de Saint-Gilles y la puerta medieval de Hal, aún quedan bares y tiendas del antiguo barrio español de la posguerra, mientras que otras zonas domina la cultura magrebí (Molenbeek. Anderlecht y Schaerneek) y subsahariana (Matonge).




Actuación en The Music Village
La vida noctura es muy animada en el centro de la ciudad y en determinados puntos de los diferentes barrios. No solo hay bares y locales que no cierran hasta el alba, sino que también se puede escuchar excelente jazz (The Music Village), bailar salsa hasta caer extenuado (Montecristo) y saborear todo tipo de cócteles (L’Archiduc). En el centro, la zona alrededor del antiguo mercado de Saint-Gery está repleta de bares y es muy popular entre los expatriados y autóctonos. ¿Quién ha dicho que Bruselas sea una ciudad aburrida?