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La ira de la crisis



Una masiva manifestación, para los cánones de Bruselas, con más de 30.000 participantes (50.000, según los sindicatos), recorrió el pasado 4 de abril las calles del centro de la capital belga y del distrito de la instituciones de la Unión Europea (UE) para protestar una vez más contra la política de ajustes y recortes impuesta por la Comisión Europea contra la crisis y para defender otra política económica afavor del empleo y de la igualdad social.

La manifestación, convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), fue fundamentalmente pacífica. Pero junto a las instituciones europeas se produjeron violentos incidentes con las fuerzas de la policía, protagonizados principalmente por trabadores de los diferentes puertos de Flandes y que reflejan la rabia generada por la crisis y su secuela interminable de ajustes laborales, recortes salariales y reducción de la protección social.

A continuación, van unas cuantas fotos de esos enfrentamientos, que colapsaron la zona junto al Consejo de Ministros de la UE, la Comisión Europea y el Servicio Exterior de la UE.

  













Más información sobre libros, blogs:   http://www.eliseooliveras.com/


Más fotos en:   https://www.flickr.com/photos/eliseo-oliveras/

Bruselas es un nido de espias


Bruselas es un nido de espías. El final de la Guerra Fría no sólo no ha reducido la actividad de los servicios secretos extranjeros en la capital belga, sino que por el contrario ha multiplicado sus acciones y sus objetivos.
Kristof Clerix con su libro en un café de Bruselas
La actividad de los espías es tan intensa que la Comisión Europea transmitió en febrero del 2008 una nota interna a los directivos de la institución para que tomaran medidas precautorias ante los intentos repetidos y crecientes de "obtener documentación confidencial y sensible" de la actividad legislativa y supervisora del Ejecutivo comunitario.
La nota indicaba que "algunos países, grupos de presión, periodistas y agencias privadas intentan obtener informaciones sensibles y protegidas". La nota precisaba que "personas vinculadas a servicios secretos" actúan bajo la cobertura de "becarios, periodistas, funcionarios de los estados de la Unión Europea (UE) agregados a la Comisión Europea y técnicos informáticos".
Los equipos informáticos de la Comisión Europea e incluso los del propio responsable de la política exterior y de defensa de la UE, Javier Solana, han sido objeto de reiterados intentos de penetración en los últimos meses.
"Bruselas es, junto a Washington y Ginebra, una de las tres ciudades clave para los servicios de espionaje de todo el mundo" explica Kristof Clerix, autor del libro Los Servicios Secretos Extranjeros en Bélgica.
Cumbre europea en Bruselas en diciembre de 2008
"Los métodos siguen siendo los mismos de la Guerra Fría: ganar la confianza y después explotar esa confianza. Lo que ha cambiado es el uso de las nuevas tecnologías y la importancia cada vez mayor de las cuestiones económicas”, precisa Clerix, periodista de la revista belga de política internacional MO. "Los grandes países no dudan en utilizar sus servicios secretos para promocionar y defender sus intereses económicos e industriales en un mundo globalizado", añade Clreix en una conversación mantenida en un viejo café de Bruselas.
"En asuntos políticos y militares, Bruselas es aún más interesante para los espías que en la época de la Guerra Fría", destaca Clerix. La OTAN ya no se limita a la defensa de los aliados, sino que ha emprendido operaciones militares en Bosnia, Kosovo y Afganistán y ha extendido su influencia a las antiguas repúblicas soviéticas de Asia central. La UE, por su parte, tiene competencias en política exterior y defensa y también desarrolla operaciones militares y políticas de envergadura (Bosnia, Kosovo, Macedonia, Congo, Somalia).
Además de estas cuestiones políticas y militares clásicas, hay otros tres factores que refuerzan el interés de Bruselas por parte de los servicios de espionaje extranjeros: la presencia en Bélgica de centros tecnológicos de uso espacial y militar, el papel del país como retaguardia del terrorismo internacional y las nutridas comunidades inmigrantes turcas, marroquíes y de África central, muy activas políticamente y que son vigiladas de cerca por los gobiernos de sus países de origen.
"En los últimos 20 años Bélgica ha desempeñado un papel importante en el terrorismo internacional. Es un país pequeño, del que es fácil huir, con una elevada comunidad inmigrante musulmana", señala Clerix. "El primer manual de Jihad en la UE fue publicado en Bélgica, los asesinos del líder rebelde afgano Ahmad Sha Massoud tenían pasaporte belga y quienes realizaron los atentados de Madrid tuvieron vínculos con Bélgica", recuerda Clerix.
Uno de los edificios del Parlamento Europeo en Bruselas
China es uno de los nuevos actores más activos en el tablero del espionaje en Bélgica, con un interés muy marcado en la obtención de informaciones científicas y tecnológicas, pero vigilando también la cuestión tibetana, los opositores políticos y el movimiento Falun Gong. Asimismo, China es un especialista en utilizar sus estudiantes para obtener informaciones sensibles, pero no el único, asegura Clerix.
Los estudiantes extranjeros, que se cuentan por miles en Bélgica, también sirven para realizar un seguimiento y control de las actividades políticas de la población inmigrante joven por parte de las autoridades de los países de origen.
El control y vigilancia de las poblaciones inmigrantes por parte de los gobiernos de sus respectivos países se realiza asimismo en Bélgica a través de asociaciones culturales y sociales promovidas por esas autoridades nacionales para enmarcar y tener localizadas a esas personas, encauzar sus opiniones políticas y frenar actividades perjudiciales para sus respectivos regímenes.
Al margen del espionaje norteamericano a las transacciones bancarias mundiales a través de la empresa Switf --que continúa pese al escándalo que levantó--, el caso reciente más importante de espionaje se produjo en el Consejo de Ministros de la UE de forma continuada durante ocho años hasta su detección en el 2003.
Un conjunto de cinco cajas instaladas durante la construcción del edificio permitía interceptar las conversaciones telefónicas de las delegaciones nacionales de España, Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña y Austria.
Fuentes diplomáticas responsabilizaron a Israel de ese sistema sofisticado de escuchas, pero nadie se atrevió a formular una acusación pública oficial y los investigadores belgas recibieron instrucciones de no profundizar demasiado en el caso, según fuentes próximas al caso.
Sede de la Comisión Europea con la bandera de la UE
El sector privado también es víctima reiterada de los espías. En los últimos años, por ejemplo, nueve empresas del parque tecnológico de Lieja ha sido victima del robo de discos duros y ordenadores con datos técnicos clave mientras que los ladrones desestimaron la sustracción de material muchísimo más valioso.
Además de los servicios oficiales de espionaje, también operan en Bélgica compañías privadas dedicadas a la obtención de información sensible, a la infiltración en organizaciones no gubernamentales y a la elaboración de dossiers por encargo.
Entre otras, han operado en el país Wacken Hut, Hakluyt, Control Risk Group, Risk Crisis Analyses y más recientemente el European Strategic Intelligence and Security Center (ESISC), creado por el periodista Claude Moniquet, de quien se asegura que colabora para los servicios de información franceses e israelíes.
La actividad de los servicios secretos de los países aliados y de Israel es tolerada por parte de las autoridades belgas. Por el contrario, el Gobierno se muestra mucho más puntilloso con los agentes de otros países, como lo demostró la reciente expulsión de varios agentes marroquíes por haber ido demasiado lejos en la presión sobre residentes de origen marroquí y por no haber informado previamente a sus colegas belgas.
Con 56.000 diplomáticos, 15.000 lobbystas, 1.200 periodistas y miles de interpretes lingüísticos y estudiantes extranjeros, Bruselas es la plaza ideal para ejercer la que es conocida como segunda profesión más vieja del mundo y es el lugar donde es más fácil estar en contacto con un espía sin saberlo.

(Una primera versión más corta se publicó el 26 de mayo de 2008)

EEUU comienza a cobra por el permiso electrónico para viajar al país


(Publicado originalmente el 7 de septiembre de 2010)

Los ciudadanos españoles que quieran viajar a Estados Unidos para estancias cortas de ocio o negocios deberán pagar a partir del 8 de septiembre una tarifa de 14 dólares (unos 11 euros al cambio actual) para obtener la Autorización Electrónica de Viaje (ESTA, en inglés), sin la cual no podrán subir a bordo del avión o del barco con destino a ese país.
Pasajeros en el aeropuerto de Zaventem (Bruselas)
La nueva imposición constituye un nuevo desequilibrio en contra de Europa en las relaciones trasatlánticas y una nueva muestra de la profunda debilidad política de la Unión Europea (UE) frente a EEUU, que puede permitirse maltratar a su principal socio político sin consecuencias.
Este permiso electrónico se introdujo de forma obligatoria el 12 de enero del 2009 para los ciudadanos de los 36 países, como España, que estaban exentos hasta entonces de visado para visitas de una duración de hasta 90 días a EEUU.
La Administración norteamericana introdujo ese visado encubierto con el argumento de reforzar la seguridad nacional y evitar que personas sospechosas de actividades terroristas o delictivas puedan viajar al país.
La autorización electrónica, que debe solicitarse a través de Internet al menos 72 horas antes del inicio del vuelo (https://esta.cbp.dhs.gov/esta/), era inicialmente gratuita, pero desde el principio Washington ya insinuó que esa gratuidad era sólo temporal.
Ahora, EEUU ha introducido dos tasas distintas para financiarla que suman los citados 14 dólares y que refuerzan el carácter real de visado encubierto que constituye la Autorización Electrónica de Viaje.
Pasajeros en el aeropuerto de Lisboa
Los primeros 4 dólares sirven para pagar los costes norteamericanos de tramitación de la solicitud. Los otros 10 dólares adicionales se cargan al conceder el permiso electrónico de viaje. Si la autorización no se concede, esta segunda tasa no se carga al solicitante. El pago se debe realizar mediante una tarjeta de crédito Visa, American Express, MasterCard o Discover, cuyos datos deben introducirse al rellenar la solicitud.
La autorización es valida por dos años, a menos que el pasaporte expire antes. Además de los datos personales, el viajero debe responder si padece alguna enfermedad contagiosa, algún problema físico o mental, si es consumidor o adicto a drogas y si ha sido detenido o condenado por cuestiones morales o por posesión de substancias ilícitas. Luego están las habituales preguntas relativas al terrorismo, el espionaje y la inmigración y una relativa a los conflictos de custodia de niños en los que uno de los progenitores sea norteamericano.
Aeropuerto de Zaventem de madrugada
La obtención de la autorización electrónica no garantiza totalmente la entrada en EEUU, como advierten las autoridades norteamericanas, ya que los agentes fronterizos en los aeropuertos tienen potestad para denegar la entrada en el país si lo consideran pertinente, a pesar de disponer del permiso de viaje.
El pago de la citada tasa constituye un nuevo desequilibrio en las relaciones entre la Unión Europea (UE) y EEUU, ya que los países europeos no exigen a los norteamericanos esos permisos, visados o pagos, ni todos los datos personales de los pasajeros a las aerolíneas como impone Washington.
La comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, expresó en agosto su «profundo» malestar por los planes de EEUU de cobrar la tasa, pero después la Comisión Europea no ha adoptado ninguna medida efectiva de presión, ni ha propuesto a los gobiernos de los Veintisiete algún tipo de respuesta a Washington.

Kosovo, un paraíso para el crimen organizado


(Publicado originalmente el 5 de noviembre de 2008)

Casi nueve meses después de la proclamación unilateral de independencia de Kosovo, la antigua región serbia continúa siendo un paraíso para el crimen organizado y el tráfico de mujeres destinadas a la explotación sexual. Y todo ocurre delante de las fuerzas de paz de la OTAN (Kfor) y de la misión policial y  judicial de la Unión Europea (UE) y de la ONU.

Hashim Thaçi
El informe presentado hoy por la Comisión Europea sobre la situación en Kosovo es demoledor: la corrupción gubernamental es generalizada, la libertad de expresión más que precaria, la protección de las minorías teórica y no existe una voluntad política para combatir el crimen organizado, el narcotráfico y el tráfico de mujeres.

Si la OTAN y la ONU nunca prestaron especial atención durante su tutela de Kosovo desde 1999 a los graves problemas de criminalidad organizada, la región, bajo su flamante gobierno independiente presidido por Hashim Thaçi, continúa siendo un peligroso agujero negro para Europa, enmascarado bajo una ficticia imagen de aparente seguridad.

El informe elaborado por el comisario europeo responsable de la Ampliación, el finlandés Olli Rehn, destaca que "Kosovo continúan siendo un área de origen, tránsito y destino de victimas del tráfico de seres humanos". Estas personas utilizadas "casi exclusivamente para la explotación sexual proceden mayoritariamente de Moldavia, Rusia y Ucrania", precisa el documento. "Un numero creciente de menores kosovares son captados entre las familias más vulnerables y desfavorecidas", añade el informe.

Kosovo, destaca en otro apartado el documento, constituye una pieza central del tráfico de heroína hacia la UE. La droga entra en el territorio a través de la frontera de Macedonia procedente de Turquía y continúa hacia Serbia, Hungría y Albania. "No hay ningún plan de acción, ni estrategia para combatir el narcotráfico", lamenta la Comisión Europea.

"Tampoco hay ningún plan ni estrategia para combatir el crimen organizado" y el "blanqueo de dinero constituye un problema gravísimo", prosigue el documento. "El crimen organizado es un problema muy grave que afecta al mismo estado de Derecho" y el Gobierno carece de la "determinación requerida" para luchar contra el mismo, subraya el informe.

Joven kosovar festejando la independencia
"La policía tiende a concentrarse en mantener el orden en lugar de combatir el crimen organizado", detalla el documento. Los jueces y fiscales también carecen de motivación para esa tarea, agrega el informe.

La corrupción está tan generalizada que "socava el funcionamiento de las instituciones" y es uno de los principales problemas de Kosovo, destaca la Comisión Europea. Un análisis reciente ha mostrado que "desaparecen" del presupuesto público hasta 5 millones de euros por ministerio cada año.
El respeto en la práctica de los teóricos derechos y libertades fundamentales garantizados por la Constitución de Kosovo resulta asimismo muy problemático, en especial en protección de las minorías, libertad de expresión, prevención de la tortura y derechos de la mujer. El informe señala que los medios de comunicación están sometidos a "intimidación política" y que "los derechos de las mujeres son violados con frecuencia".

Ésta es la cruda y cruel realidad del nuevo estado independiente de los Balcanes, promovido por Estados Unidos y bendecido por la UE y la OTAN. Y no tiene nada que ver con la imagen romántica que pretende transmitir su presidente, Hashim Thaçi, de un pueblo que ha conquistado su libertad.

La Comisión Europea quiere ‘desnudar’ a los viajeros


(Publicado originalmente el 23 de octubre de 2008)

La Comisión Europea, una vez más, intenta utilizar el oscuro procedimiento de la comitología para hacer aprobar de forma clandestina nuevas medidas que comprometen gravemente los derechos fundamentales de los ciudadanos europeos. Los comisarios de Transportes y de Justicia e Interior, los conservadores Antonio Tajani y Jacques Barrot, pretenden aprobar a través de los comités técnicos del Consejo de Ministros de la UE el uso generalizado en los aeropuertos de los polémicos escáneres que desnudan al pasajero.


La utilización por parte del Ejecutivo comunitario de un procedimiento reservado a meras normativas técnicas busca, una vez más, escamotear al debate público la adopción de medidas controvertidas por el temor o la convicción de que la propuesta no se aprobaría si se tramitara con un procedimiento normal de debate público en el Consejo de Ministros de la UE y en el Parlamento Europeo.


Escáner corporal que desnuda al viajero
Mientras los representantes de los 27 estados de la UE en los comités técnicos no han planteado mayores objeciones a la aprobación del uso generalizado de los escáneres que desnudan a los pasajeros, el Parlamento Europeo decidió hoy expresar pública y firmemente su rechazo a semejante abuso hacia la integridad de las personas. La resolución, pese al intento del grupo popular europeo de aplazar la votación, fue aprobada de forma contundente por 361 votos a favor, 16 en contra y 181 abstenciones.


La Comisión Europea pretendía además aprobar de forma acelerada los nuevos escáneres sin haber realizado ningún estudio científico y médico sobre los riesgos que puede implicar para la salud de los pasajeros su sometimiento reiterado a ese tipo de radiaciones. Y ni siquiera se había planteado el impacto que podría tener la decisión sobre los derechos de los ciudadanos y la dignidad de las personas.


La Comisión Europea, obsesionada por multiplicar sin fin las medidas de control y vigilancia a los ciudadanos con la gastada excusa de la amenaza terrorista, justifica el polémico escáner con el argumento de que permite detectar las armas ocultas bajo los vestidos y de que evitará las colas y los cacheos manuales en los controles de los aeropuertos.


Si los actuales arcos de control en los aeropuertos detectan piezas metálicas tan minúsculas como los aros de los sujetadores o los piercings de las jovencitas, resulta impensable que alguien logre escamotear un arma a ese detector de metales, por más escondida que esté bajo la ropa. Y además no consta que nadie haya conseguido en un aeropuerto europeo introducir un arma en un avión escondida bajo su ropa, porque esos arcos funcionan y ofrecen suficiente protección y seguridad.


Respecto a las colas, es previsible que esas sean aún más largas en los escáneres corporales, porque requieren más tiempo para efectuar el control del pasajero que su paso a través de los actuales arcos de control de metales.


Plantear como justificación del nuevo escáner que será más cómodo que el cacheo manual implica partir de una mentalidad policíaca peligrosa de que los cacheos manuales de los pasajeros deben constituir la norma, cuando en realidad deben ser sólo la excepción si aún pretendemos vivir en una democracia.


Una vez más, ha tenido que ser el Parlamento Europeo quien saliera en defensa de los derechos de los ciudadanos. Ahora habrá que esperar a ver si los gobiernos de los Veintisiete dejan de seguir dócilmente las propuestas policiales de la Comisión Europea y no ocurre como con la absurda prohibición de los líquidos en los aviones, fruto de un supuesto complot con explosivos líquidos al que los tribunales británicos no dieron ninguna credibilidad. 

El miedo nos hace sacrificar derechos y libertades


(Publicada originalmente el 6 de julio de 2008)

El miedo nos hace olvidar quiénes somos, nuestros valores europeos, los derechos y libertades tan duramente conquistados a lo largo de los siglos. Los gobernantes occidentales atizan el miedo al terrorismo para justificar el severo recorte de las libertades y de los derechos de los ciudadanos que padecen Europa y Estados Unidos. El mismo miedo empuja a los ciudadanos a aceptar apenas sin rechistar esos recortes de sus derechos y libertades, cuando hace tan sólo una década se habrían opuesto a ellos con la máxima firmeza.

Los gobernantes de nuestras democracias occidentales están sintiendo una peligrosa atracción cada vez más fuerte por la pesadilla orwelliana del "Gran Hermano" y multiplican el control de la vida privada de los ciudadanos, sin que esté demostrado que esa pérdida de libertades haya implicado una mejora significativa en la seguridad o que esos mismos resultados no podrían alcanzarse por otros medios.

Las medidas que están adoptando los gobiernos occidentales son tan graves que hace una década ellos mismos habrían denunciado como régimen totalitario a los países que en ese momento se hubieran atrevido a ponerlas en práctica. Pero los tiempos han cambiado. El terrorismo se ha convertido en la gran excusa para justificar lo injustificable, para apaciguar las conciencias y amordazar las críticas.

El Parlamento británico, a instancias del Gobierno laborista, aprobó el 11 de junio ampliar hasta 42 días la posibilidad de detención de los sospechosos sin que se les formulen cargos o acusación alguna. Ésta es la última de una serie de medidas restrictivas adoptadas por Gran Bretaña bajo el amparo del miedo al terrorismo. Londres, antaño paradigma de la libertad personal, se ha convertido en una ciudad donde sus ciudadanos son filmados por cámaras de seguridad unas 300 veces al día. Pero que nadie piense que ese es un rasgo exclusivo de Gran Bretaña, las cámaras que vigilan al ciudadano proliferan como setas en la UE.

Suecia, otra antigua abanderada de las libertades, acaba de aprobar en junio una ley que permite a los servicios secretos rastrear todas las llamadas telefónicas, correos electrónicos y faxes enviados al extranjero sin orden judicial. Como técnicamente es imposible diferenciar entre el tráfico doméstico e internacional de e-mails, ni siquiera está claro que el espionaje se limite al correo electrónico internacional.

El Gobierno alemán también acaba de enviar un proyecto de ley al Parlamento que permite espiar on-line los ordenadores personales de los sospechosos mediante la  infección de los mismos con programas espía e instalar minicámaras en sus domicilios. Por imposición del Tribunal Constitucional, el Ministerio del Interior ha aceptado a regañadientes que el espionaje de los ordenadores requiera una orden judicial.

España y los demás países europeos pactaron en el 2005 controlar la identidad de todas las personas que realizaban llamadas telefónicas (fijos, móviles e incluso a través de Internet) y de sus destinatarios y de todas las personas que se conectaban a Internet y que enviaban correos electrónicos, así como la duración de esas conversaciones y conexiones a Internet. España completó el año pasado la transposición a la legislación nacional de esa polémica directiva europea.

Los gobiernos europeos, por otra parte, permiten la entrega a la Administración norteamericana de todos los datos personales (incluido el número de la tarjeta de crédito y del correo electrónico) de los ciudadanos europeos que viajan a EEUU, donde son almacenados y utilizados sin control efectivo ninguno, en una clara violación de las leyes europeas de protección de los datos personales.

La Comisión Europea, como alumno aventajado de EEUU, está impulsando ahora que la UE adopte una medida similar para retener los datos personales de los pasajeros aéreos que entren o salgan del territorio comunitario. 

Los gobiernos europeos también permiten a la Administración norteamericana espiar impunemente todos los datos de las transacciones financieras mundiales, incluidas las de los ciudadanos europeos, que se realizan a través de la Society for Worldwide Interbank Financial Telecomunication (SWIFT), instalada en Bélgica. Esto supone una nueva violación de la legislación europea sobre protección de datos.

Los gobiernos europeos asimismo prefirieron mirar hacia otro lado y cerrar los ojos ante el trasiego de vuelos secretos de la CIA en Europa, el secuestro de ciudadanos y el traslado de personas detenidas ilegalmente hacia lugares donde podían ser torturadas.

A pesar de la investigación realizada por el Consejo de Europa y el Parlamento Europeo y las promesas de los gobiernos de que no volvería a ocurrir, el 22 de junio del 2007 un nuevo avión de la CIA con destino a Guantánamo hizo escala en la base de Rota (Cádiz), según los datos oficiales del control aéreo portugués. Los gobiernos de la UE tampoco han querido investigar nunca los datos disponibles sobre las cárceles secretas que la CIA mantuvo en Polonia y Rumania hasta que estalló el escándalo.

Y que decir de EEUU, donde la Administración del presidente Georges Bush apoya y ampara la tortura a los detenidos para obtener información y donde la legislación especial antiterrorista permite la detención indefinida, el espionaje telefónico generalizado y hasta el control de los libros que se consultan en las bibliotecas.

Por no hablar de los arbitrarios controles en los aeropuertos y de la absurda prohibición de subir líquidos, cremas y gels en los aviones, impuesta por la Comisión Europea y el Gobierno británico a los demás países europeos en base a una supuesta conspiración veraniega de explosivos líquidos de la que nunca más se supo y cuyos presuntos conspiradores aún no han sido llevados a juicio tres años después de su detención.

Estados Unidos ya prepara nuevas restricciones para viajar a su territorio. A partir de enero será necesario obtener antes una autorización electrónica de viaje para poder embarcar en un avión o en un barco con destino a EEUU. Esta autorización deberá solicitarse como mínimo 72 horas antes del vuelo y se convertirá en la práctica en un visado camuflado que se impondrá a España y los otros países europeos cuyos ciudadanos no requerían visado para entrar en el país de visita.

La Comisión Europea, siempre atenta a las medidas de control ciudadanas norteamericanas, está dispuesta a seguir el ejemplo y propone también que la UE introduzca una exigencia similar para los viajeros que no requieran visado de entrar en los países europeos.

Poco a poco la pesadilla de George Orwell se está haciendo realidad a nuestro alrededor, por el miedo.