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La ira de la crisis



Una masiva manifestación, para los cánones de Bruselas, con más de 30.000 participantes (50.000, según los sindicatos), recorrió el pasado 4 de abril las calles del centro de la capital belga y del distrito de la instituciones de la Unión Europea (UE) para protestar una vez más contra la política de ajustes y recortes impuesta por la Comisión Europea contra la crisis y para defender otra política económica afavor del empleo y de la igualdad social.

La manifestación, convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), fue fundamentalmente pacífica. Pero junto a las instituciones europeas se produjeron violentos incidentes con las fuerzas de la policía, protagonizados principalmente por trabadores de los diferentes puertos de Flandes y que reflejan la rabia generada por la crisis y su secuela interminable de ajustes laborales, recortes salariales y reducción de la protección social.

A continuación, van unas cuantas fotos de esos enfrentamientos, que colapsaron la zona junto al Consejo de Ministros de la UE, la Comisión Europea y el Servicio Exterior de la UE.

  













Más información sobre libros, blogs:   http://www.eliseooliveras.com/


Más fotos en:   https://www.flickr.com/photos/eliseo-oliveras/

Bruselas es un nido de espias


Bruselas es un nido de espías. El final de la Guerra Fría no sólo no ha reducido la actividad de los servicios secretos extranjeros en la capital belga, sino que por el contrario ha multiplicado sus acciones y sus objetivos.
Kristof Clerix con su libro en un café de Bruselas
La actividad de los espías es tan intensa que la Comisión Europea transmitió en febrero del 2008 una nota interna a los directivos de la institución para que tomaran medidas precautorias ante los intentos repetidos y crecientes de "obtener documentación confidencial y sensible" de la actividad legislativa y supervisora del Ejecutivo comunitario.
La nota indicaba que "algunos países, grupos de presión, periodistas y agencias privadas intentan obtener informaciones sensibles y protegidas". La nota precisaba que "personas vinculadas a servicios secretos" actúan bajo la cobertura de "becarios, periodistas, funcionarios de los estados de la Unión Europea (UE) agregados a la Comisión Europea y técnicos informáticos".
Los equipos informáticos de la Comisión Europea e incluso los del propio responsable de la política exterior y de defensa de la UE, Javier Solana, han sido objeto de reiterados intentos de penetración en los últimos meses.
"Bruselas es, junto a Washington y Ginebra, una de las tres ciudades clave para los servicios de espionaje de todo el mundo" explica Kristof Clerix, autor del libro Los Servicios Secretos Extranjeros en Bélgica.
Cumbre europea en Bruselas en diciembre de 2008
"Los métodos siguen siendo los mismos de la Guerra Fría: ganar la confianza y después explotar esa confianza. Lo que ha cambiado es el uso de las nuevas tecnologías y la importancia cada vez mayor de las cuestiones económicas”, precisa Clerix, periodista de la revista belga de política internacional MO. "Los grandes países no dudan en utilizar sus servicios secretos para promocionar y defender sus intereses económicos e industriales en un mundo globalizado", añade Clreix en una conversación mantenida en un viejo café de Bruselas.
"En asuntos políticos y militares, Bruselas es aún más interesante para los espías que en la época de la Guerra Fría", destaca Clerix. La OTAN ya no se limita a la defensa de los aliados, sino que ha emprendido operaciones militares en Bosnia, Kosovo y Afganistán y ha extendido su influencia a las antiguas repúblicas soviéticas de Asia central. La UE, por su parte, tiene competencias en política exterior y defensa y también desarrolla operaciones militares y políticas de envergadura (Bosnia, Kosovo, Macedonia, Congo, Somalia).
Además de estas cuestiones políticas y militares clásicas, hay otros tres factores que refuerzan el interés de Bruselas por parte de los servicios de espionaje extranjeros: la presencia en Bélgica de centros tecnológicos de uso espacial y militar, el papel del país como retaguardia del terrorismo internacional y las nutridas comunidades inmigrantes turcas, marroquíes y de África central, muy activas políticamente y que son vigiladas de cerca por los gobiernos de sus países de origen.
"En los últimos 20 años Bélgica ha desempeñado un papel importante en el terrorismo internacional. Es un país pequeño, del que es fácil huir, con una elevada comunidad inmigrante musulmana", señala Clerix. "El primer manual de Jihad en la UE fue publicado en Bélgica, los asesinos del líder rebelde afgano Ahmad Sha Massoud tenían pasaporte belga y quienes realizaron los atentados de Madrid tuvieron vínculos con Bélgica", recuerda Clerix.
Uno de los edificios del Parlamento Europeo en Bruselas
China es uno de los nuevos actores más activos en el tablero del espionaje en Bélgica, con un interés muy marcado en la obtención de informaciones científicas y tecnológicas, pero vigilando también la cuestión tibetana, los opositores políticos y el movimiento Falun Gong. Asimismo, China es un especialista en utilizar sus estudiantes para obtener informaciones sensibles, pero no el único, asegura Clerix.
Los estudiantes extranjeros, que se cuentan por miles en Bélgica, también sirven para realizar un seguimiento y control de las actividades políticas de la población inmigrante joven por parte de las autoridades de los países de origen.
El control y vigilancia de las poblaciones inmigrantes por parte de los gobiernos de sus respectivos países se realiza asimismo en Bélgica a través de asociaciones culturales y sociales promovidas por esas autoridades nacionales para enmarcar y tener localizadas a esas personas, encauzar sus opiniones políticas y frenar actividades perjudiciales para sus respectivos regímenes.
Al margen del espionaje norteamericano a las transacciones bancarias mundiales a través de la empresa Switf --que continúa pese al escándalo que levantó--, el caso reciente más importante de espionaje se produjo en el Consejo de Ministros de la UE de forma continuada durante ocho años hasta su detección en el 2003.
Un conjunto de cinco cajas instaladas durante la construcción del edificio permitía interceptar las conversaciones telefónicas de las delegaciones nacionales de España, Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña y Austria.
Fuentes diplomáticas responsabilizaron a Israel de ese sistema sofisticado de escuchas, pero nadie se atrevió a formular una acusación pública oficial y los investigadores belgas recibieron instrucciones de no profundizar demasiado en el caso, según fuentes próximas al caso.
Sede de la Comisión Europea con la bandera de la UE
El sector privado también es víctima reiterada de los espías. En los últimos años, por ejemplo, nueve empresas del parque tecnológico de Lieja ha sido victima del robo de discos duros y ordenadores con datos técnicos clave mientras que los ladrones desestimaron la sustracción de material muchísimo más valioso.
Además de los servicios oficiales de espionaje, también operan en Bélgica compañías privadas dedicadas a la obtención de información sensible, a la infiltración en organizaciones no gubernamentales y a la elaboración de dossiers por encargo.
Entre otras, han operado en el país Wacken Hut, Hakluyt, Control Risk Group, Risk Crisis Analyses y más recientemente el European Strategic Intelligence and Security Center (ESISC), creado por el periodista Claude Moniquet, de quien se asegura que colabora para los servicios de información franceses e israelíes.
La actividad de los servicios secretos de los países aliados y de Israel es tolerada por parte de las autoridades belgas. Por el contrario, el Gobierno se muestra mucho más puntilloso con los agentes de otros países, como lo demostró la reciente expulsión de varios agentes marroquíes por haber ido demasiado lejos en la presión sobre residentes de origen marroquí y por no haber informado previamente a sus colegas belgas.
Con 56.000 diplomáticos, 15.000 lobbystas, 1.200 periodistas y miles de interpretes lingüísticos y estudiantes extranjeros, Bruselas es la plaza ideal para ejercer la que es conocida como segunda profesión más vieja del mundo y es el lugar donde es más fácil estar en contacto con un espía sin saberlo.

(Una primera versión más corta se publicó el 26 de mayo de 2008)

Lecciones de la crisis de Libia


(Publicado originalmente el 12 de abril de 2011)

La crisis en Libia está lejos de resolverse, pero los casi dos meses transcurridos desde el inicio de la protesta popular contra el régimen autoritario del coronel Muammar Gadafi permiten ya extraer algunas lecciones sobre la estrategia político-militar de la Unión Europea (UE) que pueden ser extrapolables a otras crisis internacionales.
Caza noruego durante las operaciones aliadas en Libia
Primero. La diplomacia declarativa no sirve para nada, sólo tranquiliza la conciencia de quien las emite. Las puras declaraciones de condena de la represión del régimen de Gadafi que emitió inicialmente la UE no tuvieron, ni podían tener ningún resultado práctico, porque no iban acompañadas de medidas de presión adecuadas para intentar detener esa represión.
Segundo. Cuando se declara públicamente que un régimen es ilegítimo y ya no puede seguir dirigiendo un país, como hizo posteriormente la UE con Gadafi, hay que estar dispuesto a adoptar de inmediato todas las medidas políticas, económicas e incluso militares necesarias para derribar ese régimen y a apoyar activamente a la oposición de ese país por todos los medios posibles sin escatimar recursos. Si no se está dispuesto o preparado para ello, es mejor entonces no romper las relaciones diplomáticas con ese régimen e intentar influir en el mismo a través de incentivos económicos y políticos.
Buques de la OTAN en la misión de Libia
La UE puso contra el muro al régimen de Gadafi, pero luego no adoptó medidas contundentes adecuadas para empujar su caída. Incluso, la adopción de sanciones económicas se produjo con una enorme lentitud.
Si no hubiera sido por la firmeza de Francia y Gran Bretaña, que se movilizaron para obtener un aval de la ONU para una intervención militar limitada en Libia, las fuerzas de Gadafi hubieran barrido a la población rebelde y hubieran llegado hasta la frontera egipcia. Entonces, la UE hubiera emitido una vez más una declaración de condena inútil, pero Gadafi se habría consolidado en el poder y la revuelta popular habría sido aplastada, lo que a su vez habría enviado una señal demoledora para las esperanzas de democratización en el mundo árabe.
Basta recordar que el primer ataque aéreo francés en Libia el 19 de marzo se produjo para evitar la inminente caída de Benghazi, el último bastión de los rebeldes, después de que las fuerzas de Gadafi hubieran recuperado una tras otra la mayoría de las ciudades rebeldes ante la pasividad de la UE..
Tercero. Cuando se decide una intervención militar, como en el caso actual de Libia, hay tener previamente una estrategia política clara de los objetivos a corto, medio y largo plazo que se quieren obtener y los medios que se está dispuesto a utilizar para ello. Esta estrategia es la gran ausente de la intervención en Libia y explica los vaivenes de las operaciones.
Cazas franceses en la operación aliada en Libia
La intervención se ha iniciado oficialmente para proteger a la población civil, pero el objetivo político real debería ser hacer posible el derribo del régimen de Gadafi por su población, ya que la UE y la comunidad internacional no pueden permitirse que se perpetúe en el poder un líder al que se ha decidido acusar de crímenes contra la humanidad y al que el Tribunal Penal Internacional de la ONU está preparando su imputación.
La ausencia de una estrategia clara explica que los ataques de la OTAN no hayan sido más contundentes y no hayan destruido con más intensidad y rapidez las capacidades militares de Gadafi para precipitar su caída. Esta falta de una estrategia elaborada también explica el escaso apoyo político, económico y logístico a los rebeldes. La UE y la OTAN están simplemente reaccionando día a día la evolución de los acontecimientos sobre el terreno sin un plan claro a largo plazo, y esto puede conducir a un conflicto de larga duración y a un estancamiento de la situación, con toda la peligrosa inestabilidad regional y la pérdida de la credibilidad occidental que genera.
Cuarto. La crisis ha demostrado que la ministra europea de Asuntos Exteriores, Catherine Ashton, no es la persona adecuada para este cargo tan importante y en el que se habían puesto tantas esperanzas. En lugar de diseñar y promover una política exterior adecuada para los intereses de la UE y de convencer a cada uno de los 27 países de respaldar esa política, Ashton se ha limitado a convertirse en el portavoz de Exteriores de la desunión de los Veintisiete.
La 'ministra' europea de Exteriores, Catherine Ashton 
La falta de visión global internacional y geoestratégica, de coraje político y de iniciativa de Ashton quedó patente desde el inicio de la revuelta árabe en Túnez, se agravó en la crisis de Egipto y se ha transformado en un desastre en la actual crisis de Libia. Ashton incluso prefirió enviar una delegación a Trípoli en medio del conflicto en lugar de enviarla a Benghazi.
Ashton ha optado por la actitud pasiva de asumir el mínimo común denominador de la división de los Veintisiete, en lugar de actuar hábilmente para sumar voluntades alrededor de una política exterior europea coherente, como hacía su antecesor en el cargo, Javier Solana, con muchísimos menos medios a su disposición. Han tenido que ser Francia y Gran Bretaña quienes asumieran ese papel de movilizar a la UE y a la comunidad internacional.
Si Ashton no cambia radicalmente su actitud, la política exterior europea seguirá siendo la suma desorganizada de los intereses divergentes de los Veintisiete, sin cohesión y con limitada efectividad e influencia a nivel internacional. 

EEUU comienza a cobra por el permiso electrónico para viajar al país


(Publicado originalmente el 7 de septiembre de 2010)

Los ciudadanos españoles que quieran viajar a Estados Unidos para estancias cortas de ocio o negocios deberán pagar a partir del 8 de septiembre una tarifa de 14 dólares (unos 11 euros al cambio actual) para obtener la Autorización Electrónica de Viaje (ESTA, en inglés), sin la cual no podrán subir a bordo del avión o del barco con destino a ese país.
Pasajeros en el aeropuerto de Zaventem (Bruselas)
La nueva imposición constituye un nuevo desequilibrio en contra de Europa en las relaciones trasatlánticas y una nueva muestra de la profunda debilidad política de la Unión Europea (UE) frente a EEUU, que puede permitirse maltratar a su principal socio político sin consecuencias.
Este permiso electrónico se introdujo de forma obligatoria el 12 de enero del 2009 para los ciudadanos de los 36 países, como España, que estaban exentos hasta entonces de visado para visitas de una duración de hasta 90 días a EEUU.
La Administración norteamericana introdujo ese visado encubierto con el argumento de reforzar la seguridad nacional y evitar que personas sospechosas de actividades terroristas o delictivas puedan viajar al país.
La autorización electrónica, que debe solicitarse a través de Internet al menos 72 horas antes del inicio del vuelo (https://esta.cbp.dhs.gov/esta/), era inicialmente gratuita, pero desde el principio Washington ya insinuó que esa gratuidad era sólo temporal.
Ahora, EEUU ha introducido dos tasas distintas para financiarla que suman los citados 14 dólares y que refuerzan el carácter real de visado encubierto que constituye la Autorización Electrónica de Viaje.
Pasajeros en el aeropuerto de Lisboa
Los primeros 4 dólares sirven para pagar los costes norteamericanos de tramitación de la solicitud. Los otros 10 dólares adicionales se cargan al conceder el permiso electrónico de viaje. Si la autorización no se concede, esta segunda tasa no se carga al solicitante. El pago se debe realizar mediante una tarjeta de crédito Visa, American Express, MasterCard o Discover, cuyos datos deben introducirse al rellenar la solicitud.
La autorización es valida por dos años, a menos que el pasaporte expire antes. Además de los datos personales, el viajero debe responder si padece alguna enfermedad contagiosa, algún problema físico o mental, si es consumidor o adicto a drogas y si ha sido detenido o condenado por cuestiones morales o por posesión de substancias ilícitas. Luego están las habituales preguntas relativas al terrorismo, el espionaje y la inmigración y una relativa a los conflictos de custodia de niños en los que uno de los progenitores sea norteamericano.
Aeropuerto de Zaventem de madrugada
La obtención de la autorización electrónica no garantiza totalmente la entrada en EEUU, como advierten las autoridades norteamericanas, ya que los agentes fronterizos en los aeropuertos tienen potestad para denegar la entrada en el país si lo consideran pertinente, a pesar de disponer del permiso de viaje.
El pago de la citada tasa constituye un nuevo desequilibrio en las relaciones entre la Unión Europea (UE) y EEUU, ya que los países europeos no exigen a los norteamericanos esos permisos, visados o pagos, ni todos los datos personales de los pasajeros a las aerolíneas como impone Washington.
La comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, expresó en agosto su «profundo» malestar por los planes de EEUU de cobrar la tasa, pero después la Comisión Europea no ha adoptado ninguna medida efectiva de presión, ni ha propuesto a los gobiernos de los Veintisiete algún tipo de respuesta a Washington.

Los escáneres que desnudan atacan de nuevo


(Publicado originalmente el 7 de enero de 2010)

A causa de un fallo generalizado de los servicios de inteligencia norteamericanos, que posibilitó que un joven extremista nigeriano que figuraba en la lista de presuntos terroristas subiera a bordo de un avión con destino Detroit sin un control específico, los polémicos escáneres corporales que desnudan al viajero han vuelto a resurgir con arrollador ímpetu en Europa.

Ejemplo de imagen de escáner que desnuda
El fallido atentado, en lugar de promover la revisión inteligente de una estrategia de seguridad que se ha demostrado poco eficaz, parece que sólo ha reafirmado la posición de las autoridades norteamericanas de que todo pasajero es sospechoso y que, por tanto, deben reforzarse aún más los controles. Sin embargo, como señaló acertadamente el presidente de Lufthansa, Wolfgang Mayrhuber, aún es hora de que se atrape a un solo terrorista en los controles de seguridad de los aeropuertos.

La instalación generalizada de los escáneres que desnudan, que intentó promover la Comisión Europea en el 2008, fue paralizada gracias al sentido común del Parlamento Europeo y de un grupo de gobiernos europeos, encabezado por Alemania. EEUU está presionando desde principios del 2010 a los gobiernos europeos para que instalen esos aparatos y para que realicen un control individual y personalizado de cada pasajero. Gran Bretaña, Holanda e Italia han anunciado que los instalarán.

El Ejecutivo comunitario también ha anunciado que volverá a proponer la instalación generalizada de esos controvertidos escáneres en los aeropuertos europeos una vez se compruebe que no tienen efectos perjudiciales para la salud, que son eficaces y que se protege la intimidad de las personas. Es sorprendente que la Comisión Europea sólo descubriera que debía preocuparse de los posibles efectos nocivos para la salud humana del reiterado sometimiento de los pasajeros a radicaciones cuando la Eurocámara planteó ese problema.

Una vez más, ante un nuevo riesgo de seguridad, las autoridades de EEUU y Europa se inclinan por multiplicar los controles para demostrar que hacen algo, aunque esa complicación adicional de la vida de los viajeros tenga tan poca eficacia, como la restricción imperante sobre los líquidos en el equipaje de mano.

Pasajera sometida a control del escáner
El único caso de un avión de pasajeros destruido por un atentado en el que se utilizaron explosivos líquidos se produjo el 29 de noviembre de 1987, en un Boeing 707 de Korean Airlines, en el que fallecieron 115 personas. Después de ese atentado la gente siguió volando sin especiales controles, ni restricciones, hasta que la psicosis creada por los atentados del 11 de septiembre en Nueva York introdujo una política control extremo, como si cada pasajero planeara destruir el avión en que vuela.

La restricción en el transporte de líquidos en el equipaje de mano sólo  se introdujo casi 20 años después de ese único atentado exitoso. La restricción fue impuesta por Gran Bretaña al resto del mundo en el 2006, cuando la policía descubrió en agosto del 2006 un complot que pretendía combinar a bordo de los aviones unos explosivos líquidos. Los autores fueron detenidos antes de que se plantearan siquiera obtener el material para sus bombas caseras y además existen dudas de que hubieran sido capaces de fabricarlas.

Es decir, nunca hubo el más mínimo riesgo real de que se produjera un atentado contra los vuelos con destino a EEUU y Canadá que partían del aeropuerto londinense de Heathrow, a pesar de que el entonces ministro del Interior británico, John Reid, intentó persuadir al mundo de lo contrario con la más paranoica y caótica operación antiterrorista aeroportuaria desatada nunca.

Pese a ello, los viajeros son obligados a deshacerse de cualquier líquido o gel que no hayan facturado y que esté en un recipiente superior a 100 mililitros, por no hablar de la obsesión por hacer descalzar a los viajeros y quitarse el cinturón. Sólo en el aeropuerto de Francfort se calcula que los pasajeros son forzados a abandonar 1,5 toneladas de líquidos cada día (bebidas, licores, perfumes, pasta dentífrica, cosméticos…).

Los líquidos autorizados, contenidos en una bolsa de plástico transparente de un litro como máximo, deben ser sacados del equipaje de mano pasados a través de la maquina de rayos x. Ese control únicamente sirve para vigilar que los recipientes tienen el tamaño autorizado, ya que el aparato es incapaz de distinguir un líquido normal de un explosivo. Es más, hasta ahora no se ha descubierto ningún explosivo líquido en los controles de los aeropuertos.

Los expertos en seguridad coinciden en que las únicas medidas realmente efectivas que se han adoptado tras el 11 de septiembre del 2001 son la securización de la cabina de pilotaje del avión y la predisposición de los pasajeros a reducir de inmediato a cualquier viajero que adopte un comportamiento sospechoso. Todo lo demás es puro show para dar la impresión de que todo está bajo control, cuando en realidad no es así.

En los controles de seguridad, a los pasajeros se les retiran desde un pequeño destornillador a herramientas de manicura. Pero después ese mismo pasajero puede obtener en los restaurantes de la zona segura todos los cuchillos que desee, por citar sólo un ejemplo.

En lugar de tratar a todos los pasajeros como criminales en potencia hasta que no demuestren lo contrario tras someterse pacientemente a desmedidos controles y registros, las autoridades deberían focalizar el control y la vigilancia en las personas peligrosas, de los extremistas, de la gente vinculada con grupos extremistas.

Otra viajera en un escáner que desnuda en EEUU
EEUU tiene una obsesión por recabar de antemano todos los datos privados de los pasajeros aéreos con destino a su territorio. No sólo las compañías aéreas deben facilitar con antelación a las autoridades norteamericanas hasta el más mínimo dato personal de los viajeros, sino que estos deben obtener un visado o una autorización electrónica previa para desplazarse a EEUU. Ninguno de esos requisitos permitió detectar con anticipación al extremista nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab que pretendió atentar contra el avión que lo transportaba a Detroit, pese a figurar en la lista de presuntos terroristas.

La obsesión por recabar demasiados datos impide al final detectar la información clave, porque está sumergida bajo una gigantesca montaña de datos imposible de procesar. Por lo que debería reorientarse también la labor de los servicios de inteligencia y seguridad hacia una actuación más focalizada y efectiva.

Los extremistas islámicos se han apuntado la gran victoria de hacer caer a EEUU y a Europa en una psicosis de pánico y miedo irracional, que alcanza su máxima expresión en los controles desmedidos de los aeropuertos, más propios de un régimen policial dictatorial que de una democracia.

Los hechos han demostrado que existe un real riesgo de atentados en otros medios de transporte como los trenes o el metro, como ocurrió en Madrid y Londres, pero no por ello nadie se ha planteado introducir ese tipo de controles aéreos en otros medios de transporte, porque sería inviable.

A pesar de que el riesgo de atentado es probablemente el mismo en todos los transportes colectivos (por lo hablar de los lugares públicos, como estadios deportivos, mercados, festivales…), los gobiernos europeos parecen predispuestos para dar otra vuelta a la tuerca inútil en las medidas de seguridad de los aeropuertos y aceptar los controvertidos escáneres que desnudan para desgracia de los ciudadanos.     

Kosovo, un paraíso para el crimen organizado


(Publicado originalmente el 5 de noviembre de 2008)

Casi nueve meses después de la proclamación unilateral de independencia de Kosovo, la antigua región serbia continúa siendo un paraíso para el crimen organizado y el tráfico de mujeres destinadas a la explotación sexual. Y todo ocurre delante de las fuerzas de paz de la OTAN (Kfor) y de la misión policial y  judicial de la Unión Europea (UE) y de la ONU.

Hashim Thaçi
El informe presentado hoy por la Comisión Europea sobre la situación en Kosovo es demoledor: la corrupción gubernamental es generalizada, la libertad de expresión más que precaria, la protección de las minorías teórica y no existe una voluntad política para combatir el crimen organizado, el narcotráfico y el tráfico de mujeres.

Si la OTAN y la ONU nunca prestaron especial atención durante su tutela de Kosovo desde 1999 a los graves problemas de criminalidad organizada, la región, bajo su flamante gobierno independiente presidido por Hashim Thaçi, continúa siendo un peligroso agujero negro para Europa, enmascarado bajo una ficticia imagen de aparente seguridad.

El informe elaborado por el comisario europeo responsable de la Ampliación, el finlandés Olli Rehn, destaca que "Kosovo continúan siendo un área de origen, tránsito y destino de victimas del tráfico de seres humanos". Estas personas utilizadas "casi exclusivamente para la explotación sexual proceden mayoritariamente de Moldavia, Rusia y Ucrania", precisa el documento. "Un numero creciente de menores kosovares son captados entre las familias más vulnerables y desfavorecidas", añade el informe.

Kosovo, destaca en otro apartado el documento, constituye una pieza central del tráfico de heroína hacia la UE. La droga entra en el territorio a través de la frontera de Macedonia procedente de Turquía y continúa hacia Serbia, Hungría y Albania. "No hay ningún plan de acción, ni estrategia para combatir el narcotráfico", lamenta la Comisión Europea.

"Tampoco hay ningún plan ni estrategia para combatir el crimen organizado" y el "blanqueo de dinero constituye un problema gravísimo", prosigue el documento. "El crimen organizado es un problema muy grave que afecta al mismo estado de Derecho" y el Gobierno carece de la "determinación requerida" para luchar contra el mismo, subraya el informe.

Joven kosovar festejando la independencia
"La policía tiende a concentrarse en mantener el orden en lugar de combatir el crimen organizado", detalla el documento. Los jueces y fiscales también carecen de motivación para esa tarea, agrega el informe.

La corrupción está tan generalizada que "socava el funcionamiento de las instituciones" y es uno de los principales problemas de Kosovo, destaca la Comisión Europea. Un análisis reciente ha mostrado que "desaparecen" del presupuesto público hasta 5 millones de euros por ministerio cada año.
El respeto en la práctica de los teóricos derechos y libertades fundamentales garantizados por la Constitución de Kosovo resulta asimismo muy problemático, en especial en protección de las minorías, libertad de expresión, prevención de la tortura y derechos de la mujer. El informe señala que los medios de comunicación están sometidos a "intimidación política" y que "los derechos de las mujeres son violados con frecuencia".

Ésta es la cruda y cruel realidad del nuevo estado independiente de los Balcanes, promovido por Estados Unidos y bendecido por la UE y la OTAN. Y no tiene nada que ver con la imagen romántica que pretende transmitir su presidente, Hashim Thaçi, de un pueblo que ha conquistado su libertad.

Las causas de la nueva guerra del Congo


(Publicado originalmente el 31 de octubre de 2008)

La olvidada guerra del este de Congo acaba de volver a atraer la atención internacional con el avance de las tropas rebeldes hacia Goma, la capital de la región de Kivu-norte, y la tragedia televisada de las decenas de miles de desplazados a causa de los combates y la violencia salvaje e indiscriminada contra la población civil. La Unión Europea (UE) acaba de emprender una nueva ofensiva diplomática para buscar una solución política al conflicto, pero la tarea resultará titánica debido a las complejas raíces de la guerra y a los poderosos intereses políticos y económicos cruzados que existen en el corazón de África.
La actual guerra de Kivu es una secuela de la no resuelta segunda guerra del Congo (conocida también como la Gran Guerra Africana) de 1998-2003. La nueva guerra ha sido fomentada para continuar el saqueo de los ricos recursos minerales congoleños y está alimentado por los conflictos étnicos acumulados tras masivas migraciones a lo largo del siglo XX en la zona y por las secuelas del genocidio rwandés de 1994, ya que las milicias responsables se refugiaron posteriormente en esta zona del Congo, y el Gobierno de Rwanda apoya a las fuerzas rebeldes congoleñas.
Kivu Norte en Congo
Los intereses contrapuestos de las grandes potencias en la zona han impedido hasta ahora una efectiva resolución diplomática del conflicto. La incapacidad operativa militar de la fuerza de la ONU desplegada en el territorio ha facilitado el avance de las fuerzas rebeldes y ha dejado a la población indefensa frente a las violencias y brutalidades de los diferentes grupos armados e incluso de las propias tropas del ejército congoleño.
La extracción del buscado mineral coltan es uno de los factores que financia el conflicto en el este del Congo. El coltan se utiliza para la producción de tántalo, un mineral resistente al calor y con propiedades eléctricas que se utiliza para fabricar condensadores y componentes eléctricos esenciales en ordenadores, teléfonos móviles, videojuegos y multitud de aparatos tecnológicos.
El coltan, extraído por poblaciones sometidas casi a la esclavitud, es una de las fuentes de financiación de los diferentes grupos armados que operan en la zona y que es exportado hacia los países vecinos con la connivencia de las grandes industrias internacionales. El propio ejército de Rwanda ha sido acusado de haber obtenido en los últimos 18 meses nada menos que 500 millones de dólares gracias al saqueo del coltan congolés. El saqueo de los recursos del Congo no se limita a este mineral, sino que incluye también diamantes, gemas y maderas preciadas.
La actual fase de la guerra enfrenta a las milicias del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), liderado por el tutsi Laurent Nkunda, con el ejército oficial congoleño: las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC). Nkunda es considerado por la ONU como uno de los responsables de las matanzas de Kisangani (antigua Stanleyville) en mayo del 2002 y cuenta con el respaldo del Gobierno de Rwanda.
Las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC), más que un ejército regular constituye un desorganizado contingente armado, mal pagado, propenso a la violencia contra la población civil y de escasa capacidad combativa, que se desplaza con sus mujeres y niños en las mismas zonas de combate.
Otro actor militar del conflicto son las Fuerzas Democráticas de Liberación de Rwanda (FDLR), constituidas a partir de las tropas que participaron en el genocidio ruandés de 1994 y renovadas con las nuevas generaciones de hutus nacidos en el exilio congoleño. Este grupo armado ha creado sus propios reinos de taifas en el Kivu-sur y controla un cuarto del territorio de esa región. En Kivu-norte están presentes en las zonas de fuerte población de origen hutu.
Las FDLR han sido aliadas del ejército congolés durante la Gran Guerra Africana y posteriormente. Oficialmente ya no lo son, pero los dirigentes de las FDLR y oficiales del ejército congoleño parecen haber desarrollado intereses comunes en la explotación de los recursos minerales de la zona. Las fuerzas rebeldes de Nkuna también combaten a estos grupos armados hutus por cuenta de Rwanda con la justificación de su responsabilidad en el genocidio de 1994.
Misión de la ONU en Congo (MONUC)
La Misión de la ONU en Congo (MONUC), que teóricamente tiene 17.000 soldados, no dispone realmente sobre el terreno que de unos 6.000 combatientes. La MONUC es criticada por la población porque ofrece poca protección real y por Kinshasa por su debilidad y por cerrar los ojos a las incursiones del ejército rwandés, mientras que el rebelde CNDP de Nkunda denuncia su apoyo militar a las tropas congoleñas.
El teniente general español Vicente Díaz de Villegas, que fue nombrado el 8 de septiembre del 2008 como comandante en jefe de las fuerzas de la ONU en el Congo, acaba de dimitir oficialmente por motivos personales, pero en realidad debido a la falta de medios para desempeñar la misión y a la resistencia de las tropas bajo su mando (indias en su mayor parte) a asumir riesgos personales para proteger a la población local, según fuentes diplomáticas.  
Las sucesivas olas masivas de inmigrantes de origen rwandés han generado tensiones, conflictos y profundos resentimientos con las poblaciones congolesas autóctonas de la zona (hunde y nande) y, al mismo tiempo, han trasladado los conflictos entre hutus y tutsis al territorio congoleño.
La primera de esas grandes migraciones se produjo principios de siglo, fomentada por el gobierno belga colonial, que buscaba mano de obra dócil. Después se produjo otra al principio de los años 1960, coincidiendo con la independencia, que el antiguo dictador Mobutu manipuló y utilizó para fomentar sucesivos tensiones étnicas que favorecieran la consolidación de su poder. Y, finalmente tras el genocidio de Rwanda en 1994, se produjo la última, formada por contingentes armados y que acabó de radicalizar a las comunidades locales.
Los intereses contrapuestos de las grandes potencias occidentales no favorece tampoco una actuación internacional coordinada para resolver el conflicto. Estados Unidos y Gran Bretaña apoyan el actual régimen de Rwanda, del presidente Paul Kagame, que sostienen a las fuerzas rebeldes del CNDP de Nkunda. Francia, por su parte, respalda al presidente congoleño, Laurent Kabila, y se encuentra enfrentada diplomáticamente a Kagame, que acusa a París de haber apoyado al antiguo gobierno hutu y de haber permitido las masacres del genocidio. La actuación diplomática de Bélgica, la antigua potencia colonial, y del comisario europeo de Desarrollo, el belga Louis Michel, también ha sido criticada como contraproducente.  

La Comisión Europea quiere ‘desnudar’ a los viajeros


(Publicado originalmente el 23 de octubre de 2008)

La Comisión Europea, una vez más, intenta utilizar el oscuro procedimiento de la comitología para hacer aprobar de forma clandestina nuevas medidas que comprometen gravemente los derechos fundamentales de los ciudadanos europeos. Los comisarios de Transportes y de Justicia e Interior, los conservadores Antonio Tajani y Jacques Barrot, pretenden aprobar a través de los comités técnicos del Consejo de Ministros de la UE el uso generalizado en los aeropuertos de los polémicos escáneres que desnudan al pasajero.


La utilización por parte del Ejecutivo comunitario de un procedimiento reservado a meras normativas técnicas busca, una vez más, escamotear al debate público la adopción de medidas controvertidas por el temor o la convicción de que la propuesta no se aprobaría si se tramitara con un procedimiento normal de debate público en el Consejo de Ministros de la UE y en el Parlamento Europeo.


Escáner corporal que desnuda al viajero
Mientras los representantes de los 27 estados de la UE en los comités técnicos no han planteado mayores objeciones a la aprobación del uso generalizado de los escáneres que desnudan a los pasajeros, el Parlamento Europeo decidió hoy expresar pública y firmemente su rechazo a semejante abuso hacia la integridad de las personas. La resolución, pese al intento del grupo popular europeo de aplazar la votación, fue aprobada de forma contundente por 361 votos a favor, 16 en contra y 181 abstenciones.


La Comisión Europea pretendía además aprobar de forma acelerada los nuevos escáneres sin haber realizado ningún estudio científico y médico sobre los riesgos que puede implicar para la salud de los pasajeros su sometimiento reiterado a ese tipo de radiaciones. Y ni siquiera se había planteado el impacto que podría tener la decisión sobre los derechos de los ciudadanos y la dignidad de las personas.


La Comisión Europea, obsesionada por multiplicar sin fin las medidas de control y vigilancia a los ciudadanos con la gastada excusa de la amenaza terrorista, justifica el polémico escáner con el argumento de que permite detectar las armas ocultas bajo los vestidos y de que evitará las colas y los cacheos manuales en los controles de los aeropuertos.


Si los actuales arcos de control en los aeropuertos detectan piezas metálicas tan minúsculas como los aros de los sujetadores o los piercings de las jovencitas, resulta impensable que alguien logre escamotear un arma a ese detector de metales, por más escondida que esté bajo la ropa. Y además no consta que nadie haya conseguido en un aeropuerto europeo introducir un arma en un avión escondida bajo su ropa, porque esos arcos funcionan y ofrecen suficiente protección y seguridad.


Respecto a las colas, es previsible que esas sean aún más largas en los escáneres corporales, porque requieren más tiempo para efectuar el control del pasajero que su paso a través de los actuales arcos de control de metales.


Plantear como justificación del nuevo escáner que será más cómodo que el cacheo manual implica partir de una mentalidad policíaca peligrosa de que los cacheos manuales de los pasajeros deben constituir la norma, cuando en realidad deben ser sólo la excepción si aún pretendemos vivir en una democracia.


Una vez más, ha tenido que ser el Parlamento Europeo quien saliera en defensa de los derechos de los ciudadanos. Ahora habrá que esperar a ver si los gobiernos de los Veintisiete dejan de seguir dócilmente las propuestas policiales de la Comisión Europea y no ocurre como con la absurda prohibición de los líquidos en los aviones, fruto de un supuesto complot con explosivos líquidos al que los tribunales británicos no dieron ninguna credibilidad.